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Fisioterapia · Hernia discal
¿Te han diagnosticado una hernia discal? En Zenit San Fernando tratamos hernias discales lumbares y cervicales con un protocolo basado en la evidencia científica y ejercicio terapéutico. En la mayoría de casos la cirugía no es necesaria.
Una hernia discal ocurre cuando el núcleo pulposo de un disco intervertebral sale de su posición y presiona sobre estructuras nerviosas cercanas. El resultado es un dolor que puede ser intenso, incapacitante y que a menudo se irradia hacia las piernas (ciática) o los brazos (cervicobraquialgia).
El diagnóstico de hernia discal genera mucho miedo, pero la realidad es muy diferente: más del 80% de las hernias discales se resuelven con tratamiento conservador sin necesidad de cirugía. En Zenit San Fernando contamos con una ventaja clave para el tratamiento: diatermia, terapia manual y ejercicio terapéutico progresivo. Todo ello nos permite modificar los síntomas y recuperar progresivamente la funcionalidad y las actividades de la vida diaria o deportivas.
Generan dolor en el cuello que se irradia hacia el hombro, el brazo y la mano, con posibles hormigueos y pérdida de fuerza. Muy tratable con fisioterapia en la mayoría de casos.
Fase previa a la hernia completa. El disco se deforma sin ruptura. Es el momento más favorable para la fisioterapia, con la mejor respuesta al tratamiento conservador.
Cuando el nervio ciático queda irritado por la hernia lumbar. La fisioterapia con técnicas neurodinámicas específicas es altamente eficaz incluso en casos de dolor intenso irradiado.
Valoración con ecografía si está indicada. Técnicas neurodinámicas y terapia manual para reducir el dolor irradiado. Diatermia cuando hay alto componente inflamatorio. Ejercicios de baja carga desde el primer día.
Ejercicio progresivo de control motor y fortalecimiento. El dolor disminuye significativamente. El paciente recupera la capacidad de estar sentado, caminar y realizar sus actividades cotidianas con normalidad.
Vuelta al deporte o a trabajos físicamente exigentes. Programa de mantenimiento autónomo para prevenir recaídas. La mayoría de pacientes en esta fase no necesitan más tratamiento si mantienen el hábito de ejercicio.
Depende del tipo de hernia y el tiempo de evolución. Los primeros resultados —reducción significativa del dolor— se notan en las primeras 4–6 sesiones. La recuperación funcional completa puede llevar entre 8 y 16 semanas con tratamiento activo. Los casos más crónicos o con afectación neurológica pueden necesitar algo más de tiempo.
En la primera sesión valoramos tu caso, sabrás qué opciones tienes y empezamos el tratamiento ese mismo día.